El día que ganamos Apps.co siguiendo la Vuelta a Colombia

La historia de origen de Atiemppo: de una idea que no cerraba a un MVP en tres semanas que terminó marcando el camino de la compañía.

El día que nos ganamos Apps.co con mi hermana siguiendo la Vuelta a Colombia

Hay historias que no se planean; simplemente se alinean. Esta es una de ellas.

Cuando apareció la convocatoria de Apps.co, el programa del Gobierno colombiano para incentivar y promover startups, mi hermana y yo sentimos que era el momento correcto. No porque tuviéramos una idea brillante recién salida del horno, sino porque arrastrábamos una obsesión antigua: capturar información en campo y convertirla en algo útil.

Esa obsesión venía de lejos. Desde 2001, en nuestra empresa familiar CM Distribuciones, ya reportábamos entregas en tiempo casi real. En esa época usábamos tecnología WAP, con aquellos Nokia de “culebrita” que hoy parecen piezas de museo. Nuestros auxiliares fueron de los primeros en tener planes de datos, y nosotros mismos los usábamos para consumir la información. No era moda: era necesidad operativa.

Vendimos CM Distribuciones años después, pero algo quedó sembrado. La metodología, el gusto por el dato en campo, la intuición de que ahí había un valor enorme todavía sin explotar.

Con ese legado nos presentamos a Apps.co. Fuimos juiciosos, metódicos, casi académicos. Seguimos paso a paso el modelo Canvas, entendimos el problema, el cliente, la propuesta de valor. Y fue justamente ese ejercicio el que nos llevó a una conclusión incómoda pero clave: el modelo original no era viable. Un negocio B2B de reporte de entregas no se construía bien en ocho semanas.

Así que hicimos lo que hoy suena obvio, pero en ese momento dolía: cambiamos de idea.

Pasamos de querer resolver “el negocio” a resolver “el problema”: la captura de información en campo. Y en ese giro apareció una oportunidad inesperada. Una agencia que hacía el seguimiento logístico de la Vuelta a Colombia necesitaba reportar, en tiempo real, lo que iba ocurriendo etapa tras etapa.

En menos de tres semanas logramos un producto mínimo viable. No éramos un equipo grande ni un estudio de desarrollo sofisticado. Éramos metodología, obsesión y muchas horas. La aplicación funcionó. Capturó información real, en campo, bajo presión. Fue nuestra prueba de fuego.

Ganamos la iteración de Apps.co para Bogotá.

Y sin saberlo del todo, ahí nació Atiemppo.

Hoy, más de 13 años después, la empresa sigue viva. Hace tecnología, construye soluciones, piensa en datos, experiencia de usuario y ahora en inteligencia artificial. Pero la raíz es la misma: entender lo que pasa en el campo y darle sentido.

Algunas lecciones, miradas desde hoy y desde la IA

Con el tiempo, y ahora en un mundo atravesado por la inteligencia artificial, esa experiencia temprana deja aprendizajes que siguen vigentes:

  • Adaptarse no es rendirse. Cambiar de idea a tiempo es una fortaleza, no una derrota. Hoy, con IA, iterar rápido es aún más crítico.
  • Creer en la metodología importa. El Canvas no nos dio la respuesta, pero nos llevó a la pregunta correcta. En entornos complejos, el método sigue siendo un ancla.
  • Escuchar al cliente es irremplazable. Ni antes ni ahora la tecnología reemplaza entender una necesidad real.
  • La innovación no es un momento, es una actitud. Ayer fue WAP y captura en campo. Hoy es IA. Mañana será otra cosa.

Al final, las buenas historias no empiezan con tecnología. Empiezan con problemas reales, personas curiosas y la valentía de cambiar de rumbo cuando toca.